Tratamiento de periodoncia en El Prat de Llobregat

Las enfermedades gingivales y periodontales se encuentran catalogadas entre las afecciones más comunes del género humano. La gingivitis afecta aproximadamente a más del 70% de la población adulta. Como definición, la gingivitis es la inflamación de la encía y se caracteriza por cambios en la coloración (comúnmente de un rosa pálido a un rojo brillante); se presenta edema y sangrado, además de alterarse la consistencia tisular. Estos cambios son el resultado de la acumulación de placa dental a lo largo del margen gingival y de la respuesta inflamatoria del sistema inmune a la presencia de productos bacterianos (Mejía González, 2012).

La literatura considera que aproximadamente un 80% de la población ha padecido de gingivitis, periodontitis o ambas en algún momento. Los resultados de investigaciones y estudios clínicos revelan que las lesiones provocadas por los problemas gingivales y en las estructuras de soporte de los dientes en los adultos jóvenes son irreparables y que en la tercera edad destruyen gran parte de la dentadura natural, privando a muchas personas de todos sus dientes. A tales efectos, se realizó una revisión bibliográfica exhaustiva para exponer algunos aspectos relacionados con esta afección: definición, patogenia y clasificación, factores de riesgo, aspectos vitales para el diagnóstico, cuadro clínico, entre otros; y se puntualizó tanto el tratamiento como la conducta a seguir de los afectados. 

Es una infección causada por las bacterias presentes en el biofilm (placa dental) que se forma en las superficies bucales. Su división básica se refiere a la gingivitis, cuando se encuentra afectada solamente la encía, y la periodontitis, cuando los tejidos blandos y estructuras de soporte de los dientes están lesionados. Tanto la caries dental como la gingivitis y la periodontitis inicial se presentan con mayor frecuencia en los adolescentes y adultos. El porcentaje de individuos con periodontitis moderada o severa se incrementa con la edad (Mejía González, 2012). 

Como definición la gingivitis es la inflamación de la encía y se caracteriza por cambios en la coloración (comúnmente de un rosa pálido a un rojo brillante); se presenta edema y sangrado, además de alterarse la consistencia tisular. Estos cambios son el resultado de la acumulación de placa dental a lo largo del margen gingival y de la respuesta inflamatoria del sistema inmune a la presencia de productos bacterianos (Mejía González, 2012).

Patagonia y clasificación de la enfermedad periodontal:

Lesión inicial 

  • Acumulación de placa bacteriana.
  • Placa dental la cual aumenta el flujo sanguíneo provocando el cambio de color de las encías a rojo. 
  • Sangrado con el cepillado dental. 

 

Fase temprana 

  • Acumulación de placa (semana 1).
  • Vasodilatación por debajo del epitelio de unión.  
  • Destrucción de colágeno necesaria para desplazamiento de tejidos: Proceso de espaciamiento.
  • Cambios inflamatorios detectables: semana 2. 

 

Lesión establecida

Esta etapa se caracteriza clínicamente por obvias alteraciones gingivales de forma, color, textura superficial y tendencia hemorrágica, que llevan al diagnóstico de gingivitis crónica, moderada o severa.

En el nivel microscópico se aprecia una reacción inflamatoria crónica intensa. Existe una mayor destrucción del colágeno que se refleja en la formación de bolsas periodontales, es decir, la separación de la encía que rodea el diente del mismo diente permitiendo mayor entrada de alimento y posterior generación de placa dental. 

Page y Schröeder llaman a esta etapa lesión establecida, la cual puede permanecer estable sin progreso, o bien, activarse y convertirse en una lesión progresiva y destructiva. 

Lesión avanzada

  • Mayor profundidad de bolsa.
  • Migración apical del epitelio de unión. Perdida de encía y mayor exposición de la raíz del diente y como consecuencia, descenso apical de placa bacteriana.
  • Multiplicación microbiana en un nicho ecológico anaerobio.
  • Pérdida de hueso alveolar.
  • Pérdida de las fibras gingivales y periodontales que rodean el diente.



Factores de riesgo:

Hoy en día y tras numerosos estudios epidemiológicos se acepta la idea de la existencia de determinados factores de riesgo que modulan la susceptibilidad o resistencia del huésped a padecer enfermedad periodontal, por lo tanto, en su desarrollo intervienen varias causas, por lo que dicha patología se considera de etiología multifactorial.

En el caso de la mayoría de las enfermedades infecciosas, como la enfermedad periodontal, se conoce que la presencia de microorganismos no siempre va acompañada por los signos o síntomas característicos de este trastorno. De esta manera, el germen por sí solo no es suficiente para causar una presencia patológica, sino que el desarrollo de la enfermedad puede depender de por ejemplo el tabaco y la diabetes mellitus, los cuales han sido descritos como principales factores de riesgo tras amplios debates en la literatura. También se incluyen la placa, el biofilm y la higiene oral.

Además de los anteriores, se han asociado determinados factores locales como los espacios amplios interproximales y la impactación alimentaria con la pérdida de inserción y aumento de sondaje. Del mismo modo se ha asociado la oclusión traumática con una pérdida de hueso alveolar y los hábitos parafuncionales, así como una morfología dentaria específica con un peor pronóstico postratamiento periodontal.



Diagnóstico:

Las enfermedades periodontales no suelen causar dolor o molestias intensas. El síntoma más frecuente es el sangrado espontáneo durante el cepillado dental; aunque en pacientes fumadores es menos evidente, ya que el tabaco es vasoconstrictor. También puede aparecer pus en la encía, mal sabor o mal aliento, enrojecimiento de las encías, retracción de las mismas y aspecto de diente más largo, aparición de espacios entre los dientes o cambios de posición de estos, hipersensibilidad a cambios térmicos (sobre todo al frío), dolor y movilidad de los dientes. 

El diagnóstico de certeza solo lo puede realizar el dentista o el periodoncista (especialista en tratar los problemas de encías) mediante un medidor denominado sonda. Mediante la sonda se evalúa si los tejidos periodontales se encuentran inflamados superficialmente (gingivitis) y si se ha producido una pérdida de los tejidos de soporte (periodontitis). Puede ser necesario, además, hacer radiografías para confirmar los hallazgos. Se puede complementar el diagnóstico mediante análisis microbiológicos (para identificar las bacterias patógenas), o mediante análisis genéticos (para evaluar la susceptibilidad del individuo ante la enfermedad). 

Señales de alerta (Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración, s.f.a): 

  • Sangrado espontáneo o enrojecimiento de las encías.
    Mal aliento. 
  • Hipersensibilidad al frío.
  • Movilidad o separación del diente.
  • Dientes más largos.
  • Pérdida de dientes.

Prevención:

La prevención de una enfermedad común como la enfermedad periodontal es muy complicada a causa de su naturaleza multifactorial, que compromete la genética, el medioambiente, el nivel social y otros factores. Las acciones preventivas están dirigidas a detener el avance de las enfermedades gingivales y periodontales o a evitar su aparición en la población supuestamente sana o con riegos. 

La mejor forma de prevenir la periodontitis es mantener una correcta higiene bucal para controlar los niveles de placa dental; personas predispuestas pueden desarrollar la enfermedad a pesar de una correcta higiene bucal. La higiene bucal personal se debe acompañar de consultas periódicas al dentista o periodoncista a fin de realizar un diagnóstico precoz de la enfermedad. Es necesario entonces modificar los estilos de vida. 

Finalmente en cuanto a su tratamiento es importante la realización de revisiones periódicas con su dentista o periodoncista para tratar completamente el problema.